El otro día andaba desesperada buscando imágenes para un proyecto entre los resultados de Google y al no encontrar ninguna que me gustara lo suficiente vino a mi cabeza Bing. Me sentí mal por no haber probado todavía el nuevo buscador de Microsoft teniendo en cuenta que, por lo que he leído, funciona bastante bien y es, hasta ahora, lo que más se ha acercado a Google.
Total que, salvo algún que otro contacto esporádico, he empezado mi relación con este buscador indagando entre los resultados de la pestaña de imágenes (empecemos la casa por el tejado, why not). De repente me sentí cómoda. Era muy parecido a Google pero con algunos detalles diferentes, que quizás simplemente por ser diferentes, me gustaban. El menú vertical de la izquierda me pareció bastante más claro. La interface más atractiva y además, aparecían imagenes diferentes a las que aparecían en Google por las mismas búsquedas. Otros de los puntos que me ha gustado es la adecuada combinación entre diseño y la usabilidad. Bing, al contrario que Google, deja cabida al diseño sin sacrificar la navegación. Finalmente, la parte de compras linka a Ciao, red social de e-commerce que siempre me ha gustado y cuya integración dentro del buscador está muy bien lograda.
Pero de momento, Bing no me acaba de convencer. Al final, para mi Google, es una de las fuentes principales de entrada a la web. Cuando busco, cuando me se la dirección pero no estoy segura del nombre entro a través de Google. Tengo el lector de rss bajo su paragüas, mi cuenta de correo, unos cuantos archivos guardos en Google docs, otro blog. Así mismo los resultados no me inspiran la misma confianza. Pienso que los algoritmos de Google pueden darme unos resultados más acertados. Y no me confundo ya que de momento, hay cosas que con Google, no te pasan:
Resultados de Bing ante “ElSheik buceo”:
Resultados de Google ante la misma búsqueda “ElSheik buceo”:
