El otro día estuve en The Armony Show, la feria de arte más importante de Nueva York que equivaldría nuestro ARCO en España. Me encantan este tipo de eventos artísticos pese a las críticas que con razón suscitan en muchas ocasiones ya que hoy en día es difícil valorar entre lo que es arte y lo que no. En realidad y como dijo Gombrich hace mucho tiempo, el arte no existe en si mismo. Tan sólo los artistas cuyo fin creador es o al menos debería ser, independiente de su posterior evaluación. Si éstos tienen suerte o los contactos necesarios o ambas cosas, alguién con la suficiente autoridad proclamará su obra como arte.
A pesar de no ser para nada una experta en la materia me encanta el arte. Me hace pensar y reflexionar. Tengo nociones básicas, leo sobre el tema, me gusta ir a museos y conocer nuevas tendencias y con el setido común que me guía en el día a día y algunos conocimientos distingo lo que me gusta de lo que no. Así que no está de más que aporte, con todo el respeto, una visión subjetiva de las sensaciones y opiniones que han causado en mi el breve e intenso paseo entre obras de diversa índole colocadas en las galerías internacionales más reconocidas a nivel mundial.

El arte es sinónimo de expresión y su objetivo último es causar una reacción en el receptor transmitiendo un pensamiento, un sentimiento o una emoción. Y como toda disciplina el arte evoluciona y los artistas cada vez tienen más medios para expresar y desarrollar sus obras. Hoy en día sigue siendo posible crear una obra maestra con un lienzo; pero me atrevo a decir que en la mayor parte de los casos no es suficiente. La habilidad manual es cada vez menos necesaria y lo que se evalua en la mayor parte de los casos es el concepto versus la obra en si misma. En este sentido nunca antes ha sido tan sencillo ser artista y por tanto, como en todo mercado, el aumento de la competencia exige creadores multidisciplinares y creativos qué tengan además un poco de cara y destaquen no sólo por una sino por varias habilidades o por tener un sello distintivo que les haga ser realmente únicos. En ocasiones es complicado entender el videoarte y sus derivados, las performances y otras obras experienciales a caballo entre disciplinas como el cine o el teatro. ¿O lo que resulta complicado es imaginarnos estas obras en el salón de una casa? Quizá debemos empezar a entender el arte de otra manera y dejar que los artistas nos cuenten sus ideas e historias.
En la medida en la que el arte es un producto o servicio el creador es una marca con todas las letras. En la feria vi como dos mujeres se quedaban mirando un cuadro morado con un punto blanco en el centro y decían. Awesome. Me detuve por un instante. Pensé que quizá me estaba perdiendo algo. ¿Tendrían esas mujeres una capacidad intelectual superior a la mía para interpretar algo tan simple como lo que veían mis ojos? ¿Qué era exactamente lo que consideraban awesome? Miré otra vez al cuadro; Giré de nuevo la cabeza hacia las dos mujeres vestidas de punta en blanco, viendo como una de ellas apuntaba el nombre del autor mientras la otra iba a buscar al marchante al que probablemente se le hicieron los ojos chirivitas nada más verlas. Volví de nuevo al cuadro cuando me vinó a la cabeza el comentario que el otro día hizo un amigo debido a mi escepticismo ante los Haikus, definidos por wikipedia como poemas breves de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente y una de las formas de poesía tradicional japonesa más extendidas. Me parecía complicado calificar cualquiera de estos Haikus como una obra de arte. Había algunos que me parecían mejores que otros pero ninguno hacía que me detuviera a pensar más allá. En definitiva me veía incapaz de diferenciar uno escrito por alguién cualquiera de uno escrito por un poeta. A lo cual mi amigo me dijo: “Quizás para escribir un libro de Haikus tienes que ser antes Mario Benedetti”. En realidad, hay veces en las que la marca del artista acaba teniendo mayor importancia que la propia obra y nadie se gana un espacio en estas galerías o en un museo sin haber creado algo valioso anteriormente. Y yo pienso. Si veo unas zapatillas nike horribles nunca me van a gustar. Nunca me las voy a comprar. Pero entenderé que cuesten 150€.


Echo mucho de menos en este tipo de ferias la explicación de las obras. Sobre todo porque si hablamos de un arte conceptual en el que se van juntando varios elementos es muy dificil llegar comprender la motivacion creadora del artista, por mucho que la obra resulte atractiva. Me alegro mucho de haber encontrado un amigo como Joel qué casi siempre tiene una respuesta a mis preguntas y cuando entre risas se las” saca de la manga” suenan bastante convincentes. Ni siquiera hace falta que la obra sea complicada para que la explicación sea necesaria. En The Armony me quedé plantada mirando una imagen de una mujer de pasada mediana edad. Me transmitia muchísima tristeza. Era como si hubiera estado llorando durante horas. Como si quisiera llorar más y no le quedaran lagrimas que derramar. He leido el título de la fotografía y se llamaba “Merry Christmas”. Siendo la navidad la época que más me gusta del año siempre he pensado que es una época totalmente subjetiva. Esta foto me ha hecho pensar en lo felíz y lo infelíz que puedes llegar a ser dependiendo de las circunstancias que estés viviendo. El título se ha hecho dueño de la obra haciendo que pase de ser una fotografía expresiva a tener un significado diferente en función de quién la mire.

En la pintura y derivados es agradable contemplar obras de artistas que han conseguido desarrollar ese estilo único y diferente que provoca que te fijes en ellos y diferencies sus cuadros entre el resto de miles. El trazo, las formas, el tipo de pintura. A nivel personal, me han encantado Hope Gangloff, una pintura con influencia clara expresionista que retrata de forma fotográfica escenas de fiestas entre otros. Alex Katz; Sencillez al poder. Retratos planos, sin muchos detalles pero únicos al mismo tiempo. Indagando por la web he visto alguna crítica interesante sobre este autor. Como ilustradores me ha llegado Zak Smith. Además de haber estudiado con Jake lo que favorece que le recuerde, tiene personalidad, me gusta, me ha recordado a mi hermano Jorge. Benjamin Edwards tiene un tipo de pintura interesante que me juega con ilusiones y mezcla en sus cuadros caricaturas detalladas colores y tipografías de ordenador; pintura moderna y claramente surrealista. La fotografía sigue siendo una de las grandes ganadoras que casi nunca defrauda. Me encanta con todos sus derivados. Desde el hiperrealismo hasta la fotografía escultórica de Madoz. Captar el instante o crearlo con la suficiente personalidad e imaginación. Me quedo con la obra de Mikhael Subotzky fotógrafo documental nacido en 1981, qué recientemente ha expuesto en el MOMA. Sus piezas más reconocidas son las realizadas en las cárceles de Sudáfrica. Por otra parte Youssef Nabil con una fotografía que sin ser documental, consigue ser característica y única. Como obra diferente y artista completa quiero destacar la de Vanessa Beecroft. Conocida por pintar principalmente mujeres desnudas me he llevado una grata sorpreda al visitar su página web y comprobar la variedad y riqueza de su obra.
Y sin ánimo de escribir una biblia sobre este tema aunque con ánimo de volver sobre él, me despido. Al final el arte es tan amplio que, si no te dedicas a ello, siempre te das cuenta de lo poco que sabes y de lo muy a medias que te quedas. Estoy contenta de estar en esta ciudad dónde el arte esta tan vivo. A partir de ahora todos los jueves tocan plan de Open Galleries. Quedan pendientes una nueva visita al MOMA, el Metropolitan y el Guggenheim. El año pasado la revista TIME nombró personaje del año a cada uno de nosotros. Esto fue propiciado por la explosión de las nuevas tecnologías y de la web 2.0. Me despido con las fotografías de dos obras que, aunque no sean trascendentales ni hayan sido creadas por Picasso refuerzan este concepto y aportan una visión artística en el que los espectadores son parte y protagonista de la obra.



